Primeras sensaciones de papá
(quería poner fotito adornando pero aca no tengo la que estaba buscando. Después veo de agregar una que me gusta mucho que seguro la tengo en otro lado)
Y si... ya no tiene mucha onda escribir sobre lo que se siente cuando nace tu primer hijo despues de más de 15 días. Y menos despues de que la madre ya posteó sobre el color de ojos.... pero no me importa. Yo escribo igual :P
¿Cómo fue? me preguntan una y mil veces. La proxima vez que me pregunten, los mando al blog :P
-negro.. estoy con contracciones- me dijo una voz que me sono familiar a las 7AM.. -si.. bueno- le dije. Pegué media vuelta y seguí torrando. Si total había tenido contracciones antes y no era nada. Aparte las enfermeras en el curso de preparto te llenaban la cabeza para que no les rompas las bolas al celular por webadas, asi que yo seguí las instrucciones al pie de la letra: Ni me calenté.
Ella normalmente me despertaba a las 8:00 ... 8:30 como tarde para poder pegarme una ducha tranquilo e ir a la oficina. A la oficina entro a las 10:00hs y está cerca de casa. Con 15 minutos tengo tiempo de sobra. Ese día (11 de Enero) volví a escuchar la vocesita de "levantate" a las 9:55hs. Ella (para variar) ya había orquestado mi día. Ya había decidido que yo no fuera a trabajar y la acompañe al médico. Sólo faltaba que me entere yo. Mínimos detalles de la vida cotidiana.
-No importa, flaca... te perdoné tantas cosas. Una más no me hace nada.- pienso cada vez que hace lo mismo. =P
Me levanté sobresaltado por la hora y hasta que me terminé de avivar de que la idea era que no vaya a la oficina, ya me había agarrado dolor de cabeza. ¡Y todavía no había empezado el día!
Llamé a mi jefe para avisar que "la flaca está en trabajo de parto". El jefe no estaba, le dejé el mensaje a uno de los chicos rogando que se lo pase. Walter es un tipo macanudo y responsable. Me podía quedar tranquilo.
Agarré el cronómetro y me puse a calcular los tiempos según la sarta de webadas que nos dijeron en el curso de preparto. Y si... eran más o menos de un minuto y venían cada cinco minutos. Eso en mi librito (bah.. folletito) de paternidad, significaba que estaba por ser papá.
Llamé a la partera (una capa total la Naty) para arreglar un encuentro. Le pasé los datos y me dijo que vaya al IMO. Hubiera preferido en otro lugar... pero bueh.. ella ya estaba ahí.
Busqué el tutú, la pasé a bsucar a la flaca (fundamental, ¿no?) y partimos para allá.
-¡mierda! ¡otro pozo!- Corrientes tiene pocos.. pero con los nervios no asumidos me los terminé comiendo todos.
Bueh... llegamos. Cuando apareció Natalia (si... la partera) la llamó a la flaca a un consultorio y la revisó. -Todavía no estás. Pero esperá que la llamo a tu doctora- dijo. -Esperame afuera- agregó.
De repente los minutos parecían horas y la mina no aparecía. Ya estabamos por levantar campamento y volvernos a casa cuando apareció con botas de tela blanca y vestida de verde.
- Recién tuve dos nacimientos de urgencia. No te preocupés que ya la llamé a Caro (la Doc). Quiere que te internes nomás- digo, y mis ojos quedaron así O_O
-Listo.. lo tenemos hoy- nos dijimos los dos en voz baja.
Tras hacer los trámites de internación, nos volvimos a encontrar en una piecita del primer piso. Re chota y compartida. Creo que todavía no era mediodía cuando entraron a buscarla para llevarla al quirófano. Yo fui con ella al tercer piso para "empezar el parto"
Estabamos como dos zapatos mirandonos. Todavía no caíamos o al menos costaba asimilar. Natalia la acostó en una camilla y le puso un suero en el brazo izquierdo. Increíblemente empezó a tener trabajo de parto fuertísimo. Se retorcía toda y a mi me daba cosita no poder ayudarla. Le hicieron otro monitoreo (ya estabamos acostumbrados... habíamos hecho muchos) y de repente con la primer contracción, los latidos del nene entraron a bajar... y bajar.. y bajar... Nos miramos y nos cagamos en las patas. Lo normal eran 150 latidos por minuto. Lo vimos llegar a 60 y nos miramos asustados. De repente la partera se fue a llamarla por telefono a la doctora. Al rato vuelve diciendo -Va por cesarea. Se ve que a Benicio no le gustan las contracciones-
A mi no me gusta que me traten como nene de jardín de infante (y menos si lo que está en juego es la vida de la persona que elegí para estar el resto de mi vida y/o mi hijo) asi que le pregunté qué significaba eso de que "no le guste". Me contestó que el bebé está agarrado a la placenta por el cordón umbilical. Las contracciones justamente "contraen" los músculos y aparentemente algunos de los canales fundamentales para mantenerlo con vida estaban JUSTO en un lugar que se cierra cuando llegaba una contracción. Sería como querer pasar una manguera por una ventana pero dejando la ventana cerrada. Si la cerrás mucho, el chorro se corta. Y no queríamos que se corte :P.
Entre vuelta y vuelta, se hicieron más de las 14:30hs. No nos dimos cuenta que ni siquiera habíamos desayunado pero ni mierda que iba a tener hambre. Al menos yo no. Y menos sabiendo que las cosas habían cambiado y Pau se estaba preparando para ir al quirófano. Me sacaron, me sentaron en una sillita que aprecía de juguete y se llevaron a la flaca a la parte donde hacen las operaciones (no todo el quirófano es de operaciones) y a mi me dejan ... ahí... solo... obvio que me entré a desesperar. Me ponía nervioso y miraba la hora en el celular cada 30 segundos. Al rato apareció una de las enfermeras -poca-honda- diciendome como si le hubiera apretado play a un grabador que me ponga unas cosas... que deje mis cosas en un casillero que tienen ellos y que cuando esté listo que vuelva donde estaba a seguir esperando.
Me metí en un bañito, me dejé las medias y el calsoncillo nomás. Me puse la ropa verde y las zapatillas arriba. Te dan unas botas de tela blanca para que metas el pie con zapatillas y todo adentro. Una cofia para la cabeza y un barbijo. Por las dudas para no perderme detalles me dejé los anteojos puestos y me fui para la sala de operaciones.
Mientras las enfermeras (totalmente insípidas) hablaban de la novela, yo estaba que me comía las uñas y nadie me decía nada. Se hicieron más de las 15:30hs. Es realmente impresionante lo LENTO que pasa el tiempo cuando se está en esas situaciones.
De repente una voz aguda de minita sin muchas luces me dijo -Papá: venga por acá por favor-. -¡Mierda!- dije yo. -¿Ya nació que me dicen papá? ¿no era que te dejaban entrar para verlo y toda la bola?- y cuando cruzé ese pasillo feo con baldosas de la época de Perón, miré para la izquierda y vi no menos de 10 personas al rededor de la flaca que estaba acostada y con los brazos atados a la camilla, toda emponchada de verde y con una tela muy grande a la altura del pecho que le impedia ver el espectáculo de lo que le estaban haciendo. El cuadro me causó bastante sorpresa y angustia pero en seguida me di cuenta de que todavía no había nacido. Conociendola a la flaca, sé que no era para nada necesario atarla. Pero ella estaba bien y sonriendo. Así que me senté en una banqueta situada junto a la cabeza de la camilla que "los verdes" me dijeron y me quedé quietito haciendole mimos a la flaca en las pocas partes de piel que podía tocar y en el pelo que sé que le gusta mucho y la relaja bastante como buena cachorrita. A pesar de todo, en ese momento te sentís el tipo más inútil del mundo. Sin embargo, mi sentimiento más fuerte era "quiero ver" y mientras le hacía chistes malos a Pau para que se relaje, trataba de cabecear para verle la panza.
No voy a mentir. Me causó muchísima impresión ver el abdomen abierto. Todos esos tonos de rojo y blanco. Sin embargo me seguía estirando para mirar un poquito más. Lo que más me causó "bajón de presión" era mirar la aguja con la que después la cosieron. Pero yo seguía ahí con mi posición de "me la re banco porque soy re macho".
Anécdota al magen: En mis intentos por mirar un poquito más, corrí la tela verde que impedía que Pau se viera la panza con el dedo. La "nursi" que después se llevaría al bebé para "acondicionarlo" me vio y como una nena aprendiz de policía me mandó al frente como si yo fuera un nene de 10 años que estaba robando caramelos en un kiosko. La gorda que estaba atrás mio me agarró el brazo fuerte y me dice "no podés tocar la parte verde". Automáticamente yo le agarré la mano a ella y contesté "y vos no podés tocar la parte negra" refiriendome a mi brazo. Y agregué "sacame las manos de ensima". Mi sensación fue "la siento de culo de una trompada" pero la flaca me decía "mirame a mi... juan... mirame!" y me calmaba ella a mi. Irónico, ¿no?
Pasaron pocos minutos hasta que Caro dice "ahí lo agarré... uy! es enorme!" y me aflojé todo.
En seguida veo que mete las dos manos adentro de Pau y saca una cabeza de adentro. De un buen tirón sacó todo el bebé que se puso a llorar muy fuerte (obviamente) apenas le cambiaron el habitat. Escuchar ese llanto hizo que me arrepienta de haberme dejado los anteojos puestos. De repente empecé a llorar yo también pero de felicidad y no podía ver nada. Se me cerró la garganta y tampoco podía hablar. Para colmo adentro del traje verde no me podía expresar de ninguna manera y quería decir algo.. no importa qué.. pero algo.
Caro se lo dio a una enfermera que me esquivó al mejor estilo Airton Senna como si yo no tuviera nada que ver. ¡Enfermeras forras de mierda!.. ¡soy el padre!... Y la enfermera se lo lleva un segundo a Pau. Se lo pega a 10 cm de la cara para que le "hable a su nuevo bebé". Sin embargo, yo a la flaca la conozco bastante (creo) y sé que hizo teatro cuando se lo acercó. Le hizo el "hola bebé.. hola mi amor" que la enfermera esperaba que le haga pero no lo hacía de verdad.
Después que pasó todo, lo charlamos y los dos sentimos lo mismo. O sea...
Cuando nace en realidad es una persona desconocida. No podés "quererlo asi de la nada". Los sentimientos no se manejan y si bien sabíamos desde lo más profundo del corazón que nuestro deber es cuidarlo, la primer sensación que se siente no es ese "amor" que se ve en las novelas. Imagínense la flaca con los brazos atados y una bola de grasa de 3.3kg a 10cm de la cara (tan cerca no se puede ver nada).... ¿qué hacés? .. y ... hacés lo que se espera de vos. Igual después ella me confesó que se emocionó mucho, pero de verme a mi. Lo cual me hizo muy feliz porque es una muy linda demotración de amor saber que la otra persona aunque esté toda atada y abierta, sigue pensando en vos.
Sin embargo a mi me partió al medio verlo llorar. Todavía lo tenía Carolina en las manos cuando yo, entre lágrimas, le trataba de mirar las manos y contar si tenía todos los deditos. Esas boludeces que uno teme. Corriendo, la enfermera se lo da a la nurzi y ésta se lo lleva a una habitación chiquitititita que está pegada a la sala de operaciones del quirofano. Yo en mi lenguaje de señas mezcaldo con zulu, tehuelche y mini cuotas de castellano le pregunté a Caro y a Pau si podía ir con el bebé. Un "si.. dale" fue lo último que escuché y salí corriendo a ver qué le hacían. Ahí mismo vi a la nurz con el bebé en las manos que lo acostó mientras el enano no paraba de gritar. Yo me paré a medio metro a mirar y terminar de secarme las lágrimas. Vi como lo aspiraban, le limpiaban esa cosa blanca grasosa con la que sale recubierto de ahí adentro, lo medían, le ponian las huellitas de los pies en un papel que aparentaba ser un certificado o algo así, lo pesaban y anotaban todo mientras él seguía gritando. Para orgullo de mi hermana, le pusieron una pulserita en el tobillo que decía el apellido de la mamá. Después, increíblemente una mina lo agarró de las patitas y lo dobló todo como si fuera un trapo. Se ve que le gustó. En esa posición debió haber estado en la pansa, porque se calmó, se durmió y no jodió más.
Tuve un ratito para mirarlo antes de que lo cambien y después me fui devuelta a ver como estaba la flaca.
Ver como la cosían me bajó la presión y el anestesista me jodía hablando atrás mio "agarralo a papá que me parece que se va en cualquier momento". Como todavía me quedaban ganas de pelear, me di vuelta y le dije "vas a perder el conocimiento vos antes que yo" ... asi .. de patotero nomás... y completamente gratuito :) Pero eso me dio fuerzas para no desmayarme... asi.. ¡a lo macho!
Ya a esa altura no sabía donde ir... si ir con el bebé, con Pau, a cambiarme, a ver la ficha, si mirar, no mirar.... Antes de que me quiera dar cuenta, la nurs me lo dio para meterlo en una cunita de acrílico con rueditas. Lo acomodé y tras decirle "chau" a Pau, lo llevé hasta la puerta del quirófano donde nos separamos. Yo me fui a sacar toda la ropa y a esperarlos a los dos en la habitación. Por suerte ya había llegado mi suegra y para las 16:30hs ya estaba la flaca acostada.
Los siguientes dos días en la clínica lo fui conociendo y ahí fue realmente cuando me di cuenta lo que significa ser papá. Desde ese momento hasta hoy, hay toda una cuestión de una sensación que no es nueva, pero es más fuerte que otras veces.
Capas que suena feo cuando lo digo asi porque suena a comparación con mascotas, pero no es nada feo. La idea es que se siente como cuando pasas por la vidriera de una veterinaria y está lleno de cachorritos subidos uno arriba del otro dándose calor. Te podés quedar horas mirando y te ebullen las ganas de llevartelos todos a tu casa y cuidarlos por mucho tiempo. Al menos hasta que estén listos para éste mundo con sus maneras de ver las cosas y gustos propios. Lo que me da vueltas todo el tiempo desde entonces es la idea de que comprenda los valores de la vida. Espero que mi parte me salga bien.
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